Los
conocimientos previos que tenía sobre Edgar Morín era la lectura de algunos de
sus artículos y sabía algo de su
biografía.
Creo que
empezaré por el final ya que su capítulo final es “Enfrentar las Incertidumbres”
y bueno he de confesarles que había terminado todo el reporte de éste
libro, mi opinión, lo que me quedó de la lectura y no sé qué oprimí que se borró
todo. Claro ejemplo que nada nos debe dar una certeza absoluta.
El texto nos dice que
todo conocimiento está amenazado por el error
y la ilusión. Error Mental nuestros fallos en la memoria, la deformación de
nuestros recuerdos. Error Intelectual las teorías, doctrinas e ideologías que
tenemos. Error de la Razón esta necesidad que hay de ser autocríticos para
conocer nuestros límites. Nos dice
también cómo lo cultural marca a los humanos desde su nacimiento primero por la
familia y después por la escuela. Por lo que es importante hacer una revisión
de nuestras teorías e ideas y ser conscientes de nuestras meta cogniciones.
Siempre tomar en cuenta el contexto, lo global, lo multidimensional y lo
complejo. Estoy de acuerdo cuando habla de la “Antinomia” cómo, si se pierde la
percepción global, se debilita la responsabilidad y se pierde la solidaridad y
eso conlleva la pérdida de vínculos. El riesgo del conocimiento más
especializado cada vez es ese reduccionismo de decir “no me toca” aun cuando
podemos ayudar. Debemos ser conscientes de nuestra condición humana, terrestre y cósmica. El tener una
visión de las partes que son a la vez antagónicas y complementarias.
La educación
debe hacernos ver que hay una autonomía
individual pero a la vez formo parte de una sociedad y requiero una
participación comunitaria, pero al mismo tiempo tengo un sentido de pertenencia
a una especie.
En lo
personal el capítulo que habla de la comprensión me hizo reflexionar ya que si hay incomprensión de uno mismo eso
implica al mismo tiempo incomprensión de los demás. Mientras más cercanos se supone debe haber
más comprensión pero en nuestra sociedad resulta lo contrario mientras más
allegados hay más agresión y malos entendidos. Por eso veo la comprensión de mí
hacia los más cercanos, los no tan cercanos y el mundo en general como algo valioso.
Yo enseñé
varios años ética en preparatoria y estoy de acuerdo con Edgar Morín en que se
debe enseñar la ética más que como algo moral o filosófico, como la necesidad
de hacer y tomar conciencia en nuestro actuar y lo que nos rodea, o sea de
nosotros, de los otros, del mundo y del planeta. Siempre intente de hacerlo de
esa manera y aunque pude tener muchas de
las limitaciones de las que habla Morín en su texto me quedé satisfecha de haber ayudado a los
jóvenes a cuestionarse y tratar de hacer conciencia.
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